sábado, 27 de junio de 2026

Llegará el día... en que no trabajar cueste.

 

 

Va a llegar un día en el que no trabajar cueste más.

Cueste decisiones

Cueste libertad

Cueste poder comprar lo que quiero sin pedir permiso, aunque no sea para mí, aunque sea para mis hijos.

Cueste aguantarse una discusión por que los criterios que uso para las compras no son justos, no son sanos, no son coherentes, no son necesarios, no ahora, no para eso, no y no y no.

¿Cuándo sí? Después.

Después cuando sí haya plata, después cuando todo lo demás que sí es importante se compre, se haga, se pague.

Después.

Cuando trabajaba era más fácil. No tenía que preguntar, ni hacer presupuestos, ni pedir permiso.

Cuando trabajaba era una mujer autónoma, auto-egoista.

Yo trabajaba, por lo tanto tenía derecho a decidir sobre mi dinero.

¿Quién me iba a decir que “en eso no gastara la plata”? si yo “la trabajé” ¿?

Si me había costado tiempo y esfuerzo.

Tiempo y esfuerzo.

Es por lo que te pagan

Porque a cambio de un sueldo vendes tu tiempo y tu esfuerzo

Yo quisiera que mi tiempo y mi esfuerzo fuera una inversión en la vida de mis hijos

Pero ¿para qué?

Si igual se van a ir cuando crezcan y ni las gracias me van a dar

Si igual …

(Habría tantas razones para no hacerlo)

Pero la verdad, es que no me importan

No me importa si todo sale mal

No me importa si un día se van sin reconocer mi tiempo o mi esfuerzo

Ninguno de mis jefes ni dueños de empresa donde he trabajado lo ha hecho después de dejar de trabajar para ellos...

¿Qué más da?

Pero al menos si lo hago para mi familia, aunque no tenga sueldo

Habré contribuido en algo a hacer felices a otras criaturas… mis hijos, mis nietos…

Y mientras lo hago también seré feliz

Reiré

Jugaré

Bailaré

Saldremos a descubrir las hermosas creaciones de Dios juntos

Si Dios me da vida

Así la quiero vivir

¿Para qué quiero un sueldo?

Si tengo que vender mi tiempo y mi esfuerzo a una causa vana

Prefiero no comprar nada, pedir permiso, no decidir sola, no comprar todo lo que quiera… pero darles a ellos mi tiempo y mi esfuerzo.

Tal vez alguien más sí lo vea.

Tal vez Dios lo vea.

Tal vez Dios no me dé solo lo que necesito... sino también lo que quiero.

Tal vez, aunque no tenga nada soy feliz por estar con ellos, escuchando sus locuras, respondiendo sus preguntas, deleitándome con sus risas y sus composiciones artísticas.

Tal vez tenerlos a ellos sea tenerlo todo: Dios y mi familia.

Tal vez no seré dueña de posesiones

Pero sí del tiempo juntos

Tal vez no tenga tesoros en esta tierra, pero podríamos llegar juntos al reino de los cielos.

Tal vez.

sábado, 25 de abril de 2026

Amar con amor amable y paciente


A veces me es difícil ser amable y paciente.
Conmigo misma pero también con otros.
Algunas personas me son más fáciles de perdonar y de amar.
Confieso que cuando no lo hago, no veo a Cristo, solo veo mis argumentos en su contra. Mi razón. Mi ley. Mi juicio.
Vez tras vez se repiten ciclos que me dominan, que controlan mi reacción y es en dónde me siento esclava de mi carne. Mis pasiones me dominan.
Vez tras vez pienso en Jesús y en cómo hizo Él para amar. Amarme. Amarnos.

Hoy mi mente vuelve a rumiar, después de una confrontación donde los buenos argumentos me llegan tarde, mucho después de que el debate terminó. La adrenalina se fue, pero mi mente hasta ahora empieza a maquinar las mejores respuestas a mi favor y en su contra. Ya para qué. Ya no quiero pensar en esto, pero los pensamientos no se van. Siguen ahí cada vez más convincentes, más elocuentes, como si se pulieran a sí mismos con cada repetición de la escena en mi cabeza.

La lucha mental es agotadora, pero no del todo vana. Este torbellino del que no escapo me recuerda algo, entiendo algo: Jesús dijo que debemos perdonar 70 veces 7. Que perdonemos cada vez que la otra persona pida perdón y creo que realmente hasta ahora lo entiendo. Hay momentos, hay luchas, donde por más que queramos no podemos dejar de pecar de la misma manera vez tras vez. Por más que nuestro espíritu apunte a un lado nuestra carne hala en dirección contraria vez tras vez. Soy consciente. Me duele lastimar. Me lastimo cuando lastimo. Digo lo siento. Pido perdón. Como un puercoespín que sabe que pincha sin poder prescindir de sus púas puntiagudas. Así soy yo: pincho, hiero, apunto, disparo. Lastimo y me duele. "Lo siento", digo. "Perdón"... "¿Para qué pedir perdón si no estás arrepentida? ¿Sabes qué es arrepentirse?" "Sí lo sé" Contesto. No me cree. "Cuando sepas lo que significa estar arrepentida sinceramente entonces dejarás de hacerlo"... Y aquí sigo. Se repite todo. No se acaba.
Lo siento.
Perdón.

Yo quiero amar, pero no puedo. Yo quiero callar, pero no puedo. Yo quiero ser amable, pero soy una patada en el estómago hasta con mi mirada. Tanto que hasta yo me fastidiaría de soportarme a mí misma. 

Ahora entiendo el diagnóstico: Farisea de apellido legalista.
La cura: Amar.

No es un amor cualquiera el que me puede curar. Es el amor de Cristo. 
El que me amó cuando yo era su enemiga
Me amó hasta morir por mí culpa
Me amó y clavó el acta de decretos en mi contra cuando tenía todos los motivos para juzgarme justamente y condenarme por mi rebelión.
Ignoró los argumentos en mi contra porque me amó.
Calló de amor por mí.
Se humilló voluntariamente por amor a mí.
El amor que puede curarme no es un amor que yo no conozca. Lo experimenté y Su amor me salvó. Cuando más perdida y necesitada estaba, no me condenó, me amó.

Yo quiero amar no con mis fuerzas ni con mi razón, sino con tu amor. Quiero amar como tú amas.

Enséñame Señor. Abre mis ojos. Recuérdame tu amor ante cada necesidad de mis hermanos de ser amados. Perdóname Tú Señor. Más de 70 veces 7 me has perdonado y me sigues perdonando. Gracias por entender desde antes cuánto iba a necesitar tu amor perdonador.





______________________________



Sin amor, rechino. Por más verdad que hable mis palabras no resuenan, rechinan.



lunes, 6 de octubre de 2025

Vacio y desordenado

 


Aun cuando no existía nada, Él lo creó todo con el poder de su Palabra.
En la oscuridad y en la nada, en el vacío absoluto, Él fue suficiente para crearlo todo.
Cuando nuestras vidas estaban ciertamente oscuras, Él trajo luz.
Cuando en nuestra mente reinaba el caos, consecuencia de nuestras decisiones y necedad, el desorden con las consecuencias de nuestro pecado, Él trajo orden, claridad, sentido, propósito y descanso.
Cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, Él nos dio vida, y vida eterna.

Hoy, en medio de la desesperanza aprendida que nos da este mundo, en medio del caos que vemos en las vidas de los hijos que amamos, la creación nos recuerda que el Dios que creó los ciclos perfectamente armoniosos de la vida que nos rodea lo hizo con su boca y con sus manos, por su Espíritu. Nos recuerda que, aunque todo parezca perdido, solo Él puede crearlo todo de la nada (Jn 3:16). El Dios que muda los tiempos (Dn 2:21). El Dios que da vida a huesos secos (Ez 37). Nos ha dado su Espíritu, que habita dentro nuestro (1 Jn 4:13), para que podamos confiar en el poder de su Palabra (Salm 33:6), la cual nunca miente (Num 23:19).

Recuérdanos, Señor, en la angustia de saber muerto espiritualmente al que amamos, en el caos de la incertidumbre, en el desorden de nuestros deseos, quién eres. Que nuestros ojos se levanten para contemplar, en la perfección de la creación, en la inmensidad de los cielos, en la fidelidad de las estaciones, en la armonía de la naturaleza y en la oportuna salida del sol junto con la luna, que aquel que gobierna es suficiente; que su poder puede crear cualquier cosa, aunque nunca antes se haya visto; que su fidelidad nos sostiene; que sus tiempos nunca llegan tarde ni dejan de llegar; al contrario, son siempre oportunos conforme a su voluntad.

Gracias, Señor, por traer luz y vida a nuestra existencia cuando solo estábamos desordenados y vacíos, sin Ti. Amén.

2 Corintios 4:6
Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz, es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo.

Lucas 1:37 • Abraham Osorio 

viernes, 3 de octubre de 2025

She is so sad...

No hacen falta las palabras cuando veo su cara. 
Sus ojos son lo suficientemente grandes y expresivos y preciosos para hablar por ella. 
Cuando no quiere usar su voz, sus ojos hablan. 
Su cara dice "estoy triste". 
Hay una mirada en especial... esa mirada que se pierde entre lo cercano y lo invisible. 
¿Qué pensará? Sé que está triste pero qué siente exactamente? 
Un vacio en la panza, en el pecho o piensa en lo que fue pero no es, 
pensará en esos universos alternos que a veces creamos con nuestra imaginación pensando en cómo sería nuestro mundo si nuestras ideas utópicas se llegaran a hacer realidad,
cómo sería ese mundo ideal si todo nuestro dolor y malestar desaparecieran. 

Como me gustaría saber qué te pasa por la cabecita y por el corazón, mi niña.
Muchas veces en el pasado, cuando aún ella era niña, pequeñita, frágil, inocente
y yo era grande y suficientemente fuerte como para cargarla en mi cadera.
Ella lloraba... y lloraba mucho, pero corría a mis brazos. 
Yo tenía el super poder de consolarte y de limpiarte las lágrimas,
ahora soy un mortal más en su vida.
Incapaz de cambiar nada.
Como quisiera regresar el tiempo, pero solo Dios es quién muda los tiempos.

Daniel 2:19

Como quisiera volver atrás y abrazarte más, más tiempo, más fuerte, limpiarte las lágrimas y decirte que todo va a estar bien.
Pero ahora, mi oración no llega hasta esos imposibles, 
solo puedo rogar al Dios del cielo y de la tierra que te rodee de personas que lo conozcan, lo amen y le teman a Él para que puedan apuntarte a Cristo y puedan hablarte de cómo Él y solo Él puede ser tu sanador, tu salvador y tu Padre.

Que Sus brazos sean tu mejor refugio. 
Tan grandes, tan presentes, que ningún dolor ni tristeza sean lo suficientemente grandes para no caber allí y ningún lugar tan lejos, tan oscuro, tan escondido, como para que Sus brazos no lleguen allí, rodeándote, sosteniéndote, levantándote, consolándote. (Dios escucha mi oración!)




domingo, 28 de septiembre de 2025

Carta para mis amigas mamás que aún no tienen hijos adolescentes

 Lecciones que he aprendido criando una hija adolescente


- Aunque sea "grande" e independiente, no te olvides que realmente sigue siendo pequeña/inocente/inmadura en muchas areas de su vida, sigue necesitando tu atención y tu tiempo exactamente como el hijo más pequeño de la casa.

- Ningun trabajo es más importante que ser mamá presente. Si tienes que trabajar hazlo con excelencia, pero tan pronto salgas y regreses a casa haz que todos tus sentidos sean para jugar, escuchar, reír y llorar con tus hijos. Si haces lo contrario tarde o temprano te arrepentirás, no importa cuántos motivos tengas para justificar tu cansancio.

- La maternidad no tiene palanca de reversa. Tristemente lo entenderás cuándo haya pasado mucho tiempo como para desear regresar y no poder hacerlo, pero pide a Dios que al menos tengas chance para corregirlo en lo que te quede de camino.

- El cuento de "somos papás no amigos", suena bien y tiene sentido, pero manten el equilibrio. Podrías desconectarte totalmente de sus vidas sino te acercas intimamente como con un amigo al que quieres conocer de verdad verdad, sin juzgar, sin intentar cambiar. Sin dejar de ser papá/mamá sé amigo. No te desconectes. No habrá mejor manera de influir en su vida que en una conversación corriente, justo allí cuando no pretendes ser ejemplo de papá o guía solo amarlos incondicionalmente, aunque para ellos eso se defina como "amigo". 

Un Diario para Hilar Pensamientos

 Carta para mis amigas mamás que aún no tienen hijos adolescentes...


Decidí crear este blog para hilar pensamientos. Siempre hay pensamientos, van y vienen, como olas. Unos encima de otros, adelante y después llega otro que lo sobrepone y así pasan mis días... solo con el tiempo veo como la maraña de olas cobra sentido dejandome un aprendizaje, una lección de vida, una señal de "por aquí no pase" o una perla que se convierte en un ancla imprescindible en mi vida. 

Por esta epoca los pensamientos son más intensos, más grandes, más y más pensamientos y siento la necesidad de escribirlos, de ordenarlos, de tejer algo con ellos, de hilarlos. Por eso acá estoy.

Puede que lo que escriba no sea como descubrir la rueda. Puede que no le sirva a nadie y por eso no es algo que cree con la intención de compartir. Es más bien algo para mi, para mi yo del futuro, tal vez para mis hijos que de alguna manera les ayude a entender a esta pobre pecadora que asumió con valentía (o ignoracia) la gran responsabilidad de criar 3 hijos. Si algun día alguno de ustedes lee esto, sepa que su mamá no es perfecta, ni traía una guía personalizada para criarlos a la perfección con palabras selectas de qué decir y cuándo decirlas, más bien ha sido un camino a veces tedioso a veces precioso lleno de momentos invaluables que no cambiaría por nada en mi vida. Ustedes le han dado sentido a mi mundo y espero que algún día leer esto pueda darles 1% más de sentido al suyo.

Llegará el día... en que no trabajar cueste.

    Va a llegar un día en el que no trabajar cueste más. Cueste decisiones Cueste libertad Cueste poder comprar lo que quiero sin pe...