lunes, 6 de octubre de 2025

Vacio y desordenado

 


Aun cuando no existía nada, Él lo creó todo con el poder de su Palabra.
En la oscuridad y en la nada, en el vacío absoluto, Él fue suficiente para crearlo todo.
Cuando nuestras vidas estaban ciertamente oscuras, Él trajo luz.
Cuando en nuestra mente reinaba el caos, consecuencia de nuestras decisiones y necedad, el desorden con las consecuencias de nuestro pecado, Él trajo orden, claridad, sentido, propósito y descanso.
Cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, Él nos dio vida, y vida eterna.

Hoy, en medio de la desesperanza aprendida que nos da este mundo, en medio del caos que vemos en las vidas de los hijos que amamos, la creación nos recuerda que el Dios que creó los ciclos perfectamente armoniosos de la vida que nos rodea lo hizo con su boca y con sus manos, por su Espíritu. Nos recuerda que, aunque todo parezca perdido, solo Él puede crearlo todo de la nada (Jn 3:16). El Dios que muda los tiempos (Dn 2:21). El Dios que da vida a huesos secos (Ez 37). Nos ha dado su Espíritu, que habita dentro nuestro (1 Jn 4:13), para que podamos confiar en el poder de su Palabra (Salm 33:6), la cual nunca miente (Num 23:19).

Recuérdanos, Señor, en la angustia de saber muerto espiritualmente al que amamos, en el caos de la incertidumbre, en el desorden de nuestros deseos, quién eres. Que nuestros ojos se levanten para contemplar, en la perfección de la creación, en la inmensidad de los cielos, en la fidelidad de las estaciones, en la armonía de la naturaleza y en la oportuna salida del sol junto con la luna, que aquel que gobierna es suficiente; que su poder puede crear cualquier cosa, aunque nunca antes se haya visto; que su fidelidad nos sostiene; que sus tiempos nunca llegan tarde ni dejan de llegar; al contrario, son siempre oportunos conforme a su voluntad.

Gracias, Señor, por traer luz y vida a nuestra existencia cuando solo estábamos desordenados y vacíos, sin Ti. Amén.

2 Corintios 4:6
Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz, es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo.

Lucas 1:37 • Abraham Osorio 

viernes, 3 de octubre de 2025

She is so sad...

No hacen falta las palabras cuando veo su cara. 
Sus ojos son lo suficientemente grandes y expresivos y preciosos para hablar por ella. 
Cuando no quiere usar su voz, sus ojos hablan. 
Su cara dice "estoy triste". 
Hay una mirada en especial... esa mirada que se pierde entre lo cercano y lo invisible. 
¿Qué pensará? Sé que está triste pero qué siente exactamente? 
Un vacio en la panza, en el pecho o piensa en lo que fue pero no es, 
pensará en esos universos alternos que a veces creamos con nuestra imaginación pensando en cómo sería nuestro mundo si nuestras ideas utópicas se llegaran a hacer realidad,
cómo sería ese mundo ideal si todo nuestro dolor y malestar desaparecieran. 

Como me gustaría saber qué te pasa por la cabecita y por el corazón, mi niña.
Muchas veces en el pasado, cuando aún ella era niña, pequeñita, frágil, inocente
y yo era grande y suficientemente fuerte como para cargarla en mi cadera.
Ella lloraba... y lloraba mucho, pero corría a mis brazos. 
Yo tenía el super poder de consolarte y de limpiarte las lágrimas,
ahora soy un mortal más en su vida.
Incapaz de cambiar nada.
Como quisiera regresar el tiempo, pero solo Dios es quién muda los tiempos.

Daniel 2:19

Como quisiera volver atrás y abrazarte más, más tiempo, más fuerte, limpiarte las lágrimas y decirte que todo va a estar bien.
Pero ahora, mi oración no llega hasta esos imposibles, 
solo puedo rogar al Dios del cielo y de la tierra que te rodee de personas que lo conozcan, lo amen y le teman a Él para que puedan apuntarte a Cristo y puedan hablarte de cómo Él y solo Él puede ser tu sanador, tu salvador y tu Padre.

Que Sus brazos sean tu mejor refugio. 
Tan grandes, tan presentes, que ningún dolor ni tristeza sean lo suficientemente grandes para no caber allí y ningún lugar tan lejos, tan oscuro, tan escondido, como para que Sus brazos no lleguen allí, rodeándote, sosteniéndote, levantándote, consolándote. (Dios escucha mi oración!)




Llegará el día... en que no trabajar cueste.

    Va a llegar un día en el que no trabajar cueste más. Cueste decisiones Cueste libertad Cueste poder comprar lo que quiero sin pe...