No hacen falta las palabras cuando veo su cara.
Sus ojos son lo suficientemente grandes y expresivos y preciosos para hablar por ella.
Sus ojos son lo suficientemente grandes y expresivos y preciosos para hablar por ella.
Cuando no quiere usar su voz, sus ojos hablan.
Su cara dice "estoy triste".
Hay una mirada en especial... esa mirada que se pierde entre lo cercano y lo invisible.
¿Qué pensará? Sé que está triste pero qué siente exactamente?
Un vacio en la panza, en el pecho o piensa en lo que fue pero no es,
pensará en esos universos alternos que a veces creamos con nuestra imaginación pensando en cómo sería nuestro mundo si nuestras ideas utópicas se llegaran a hacer realidad,
cómo sería ese mundo ideal si todo nuestro dolor y malestar desaparecieran.
Como me gustaría saber qué te pasa por la cabecita y por el corazón, mi niña.
Muchas veces en el pasado, cuando aún ella era niña, pequeñita, frágil, inocente
Como me gustaría saber qué te pasa por la cabecita y por el corazón, mi niña.
Muchas veces en el pasado, cuando aún ella era niña, pequeñita, frágil, inocente
y yo era grande y suficientemente fuerte como para cargarla en mi cadera.
Ella lloraba... y lloraba mucho, pero corría a mis brazos.
Yo tenía el super poder de consolarte y de limpiarte las lágrimas,
ahora soy un mortal más en su vida.
Incapaz de cambiar nada.
Como quisiera regresar el tiempo, pero solo Dios es quién muda los tiempos.
Yo tenía el super poder de consolarte y de limpiarte las lágrimas,
ahora soy un mortal más en su vida.
Incapaz de cambiar nada.
Como quisiera regresar el tiempo, pero solo Dios es quién muda los tiempos.
Daniel 2:19
Como quisiera volver atrás y abrazarte más, más tiempo, más fuerte, limpiarte las lágrimas y decirte que todo va a estar bien.
Pero ahora, mi oración no llega hasta esos imposibles,
solo puedo rogar al Dios del cielo y de la tierra que te rodee de personas que lo conozcan, lo amen y le teman a Él para que puedan apuntarte a Cristo y puedan hablarte de cómo Él y solo Él puede ser tu sanador, tu salvador y tu Padre.
Que Sus brazos sean tu mejor refugio.
Tan grandes, tan presentes, que ningún dolor ni tristeza sean lo suficientemente grandes para no caber allí y ningún lugar tan lejos, tan oscuro, tan escondido, como para que Sus brazos no lleguen allí, rodeándote, sosteniéndote, levantándote, consolándote. (Dios escucha mi oración!)
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